“El Mensaje”: Platicamos con Grandmaster Flash En Su Visita A México

Todas las fotos cortesía de David Romero

Donna Summer & Cypress Hill

 Nunca sentí pertenecer, es decir, sí me gustaba Clarissa Explains it All, y es verdad, también disfrutaba el “Hit me baby one more time” de una fresquísima Britney Spears que hoy día ya no logró reconocer, pero a pesar de todo, jamás aspiré a parecerme a ellas, no porque no “pudiera”, sencillamente había algo que no conectaba conmigo, no decían lo que yo quería decir, no nos parecíamos, at all.

Estaba yo parada aquella tarde frente a un “botadero” de copias y mixtapes de segunda mano en algún tianguis de la periferia norte de la CDMX, elegantemente ataviada por mi uniforme de la secundaria matutina en turno. La fascinación que siempre he sentido por todo aquello que “huele a viejito” me mantuvo hurgando largos minutos entre vinilos rayados de Donna Summer, y casettes sin portada de la Sonora Matancera, fue ahí, debajo de todo éste glamour acomodado, que encontré una copia del “Black Sunday”, el segundo material de estudio de unos mens que hacían llamarse Cypress Hill, y cuya leyenda, invisibilizada por el paso del tiempo, me informaba que había sido editado en el año de 1993, no lo pensé, simplemente lo guardé en mi mochila. Fue aquella tarde que la vida me presentó al hommie más leal que topo, el hip hop y yo conectamos de manera casi inmediata, y desde entonces jamás me ha dado la espalda, aquella tarde, encontré un lugar al cual por fin pertenecía.

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El reloj marcaba quince minutos después de las cinco, la ciudad era un verdadero caos, el transporte colectivo parecía estar al borde del colapso, pero ningún desfile, ni manifestación, ni invasión alienígena, iban a ser suficientes como para impedirme llegar a tiempo a mi charla con Grandmaster Flash – Integrante de la santísima trinidad del hip hop-, hacía tantos años atrás, la vida me había puesto frente aquel botadero, hoy, me ponía enfrente de Joseph Saddler, la leyenda, GMF.

The Holy Trinity

 Le pregunto qué es lo que más recuerda sobre haber nacido en el Bronx, recoveco en la gran manzana que sirvió como guarida de todos aquellos que no eran blancos ni acomodados, que en cuyo intento feroz de sacudirse la miseria, el racismo y la violencia encontraron en los acetatos de Chic, de Kraftwerk, de James Brown y otros consagrados del funk y la música disco el ritmo que necesitaban para comenzar la resistencia.

“Sin darnos cuenta estábamos iniciando un movimiento, sólo queríamos pasarla bien, escuchábamos rock, funk, pop, lo recuerdo como una época de maravillosa experimentación, realizábamos ensayos con cualquier tipo de break”.

 El hip hop hoy día es una industria sumamente redituable, que genera miles de millones de dólares alrededor del mundo, pero hace 40 años el panorama era completamente distinto, hace cuarenta años se trataba de resistir, y no de sobresalir. “A DJ Kool Herc Party” – se leía en aquel flyer, hecho a mano y que ufanamente emulaba la estética del graffiti de las calles de NY, por supuesto, a spraycan. El 1520 de la Sedgwick Av albergó aquella noche de 1973 a 300 almas, aquellos 300 padrinos a los que hoy día debemos una porción de la historia. Un día antes de la fiesta Clive Campbell no figuraba en la geografía musical neoyorkina, una noche después, era el arquitecto de una nueva cultura.

Los cimientos del edificio ya habían sido colocados, Herc logro que aquellas ideas disidentes lograran congregarse en un movimiento que los hacía pertenecer (acá de nuevo el famoso sentimiento de “pertenencia” del que ya les hablaba), pero aquello parecía no ser suficiente, ¿Acaso una sola fiesta era capaz de salvar al mundo?

A principios de los años setenta, NY era un campo de batalla con todo tipo de pandillas que convergían en un estado de anarquía , alimentadas hasta la saciedad por un sistema económico-gubernamental fallido – The Savage Skulls, The Dirty Ones, The Ghetto Brothers, The Black Spades– teniendo ésta última entre sus miembros a Lance Taylor, a.k.a Afrika Bambaataa, quién después de embarcarse en un viaje al continente de océanos áridos, descubrió la solidaridad y lealtad de la tribu Zulu, y ahí estaba, frente a sus ojos, la cohesión que hacía falta en éste nuevo movimiento que tenía rostro, pero aun no tenía nombre. Años después formaría la Zulu Nation – Una comunidad de artistas del graffitti, DJs, MCs, B-Boys & B-Girls – quienes cohabitaban bajo la primicia de paz y respeto.

La ciencia exacta

 Transgredir es una de mis palabras favoritas al español, gramaticalmente es directa, eficiente, no da cabida a claroscuros.

Kool Herc hosteaba y por supuesto, pinchaba vinilos en sus fiestas, había descubierto la magia del break – Suele ser un intervalo potente, regularmente de bombo y bajo, que en la década que nos incumbe, era garantía sonora de la música disco– utilizado a manera de hook para incendiar a la multitud, ¿su inconveniente? Jamás se podía colocar la aguja de la torna en algún break en específico, no existía continuidad ni transición de track a track, ¿su solución?- Grandmaster Flash.

 “No me satisfacía la manera en la que la música era tocada en las tornamesas, así que comencé a desarrollar una nueva técnica. La música disco tiene grandes breaks, sus beats en bombos son geniales, me di cuenta de esto, y comencé a utilizarlos”.

 Considero que Joseph Saddler es un científico loco, un alquimista dotado de precisión ilimitada, que de un par de bocinas tomadas de un auto abandonado, y acetatos idénticos de The Incredible Bongo Band (por citar alguno) , logró identificar en dónde comenzaba y terminaba un break contando las veces que el vinil giraba bajo la aguja, y marcándolo con un crayón, ahora éramos capaces de manipular la música previamente grabada.

Grandmaster Flash es un transgresor, en toda la extensión de la palabra, quizás, uno de mis favoritos.

Siento un poco de nerviosismo al estar sentada frente a él, le pregunto si en algún punto ha sentido responsabilidad con el hip hop y su gente, con su legado a la cultura, esa cultura que siento tan mía:

“No sé si sea responsabilidad lo que siento, lo único que hago es mantenerme real. Real en cuanto a la curaduría de tracks, a mi estilo como DJ, a mi manera de buscar cómo entretener al público” – Keepin’ it real.

 

La leyenda y su paso por México

 El crecimiento del hip hop – y sus derivados- en el país es indiscutible. A jalones y tirones, a trompadas y empujones la escena mexa ha luchado desde todos sus flancos para emerger del underground – lo que sea que esto signifique- para comenzar a llenar foros que antes eran dominados por otras corrientes, ¿No me creen?, hace un par de meses la Banda Bastón hacía sold out en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris con la presentación de su más reciente LP.

¿Acaso el mito detrás de las tornas conocerá los vehementes esfuerzos que se han venido realizado desde hace varios años para que el rap mexa y en general, el Latinoamericano, se consagre como aquel que se produce al norte de nuestra frontera?

“En los años setenta, cuando iniciamos todo esto, jamás pensé que nuestro movimiento tuviera un alcance de magnitud global. He viajado por todo el mundo, Alemania, Bélgica, Japón, Reino Unido, Australia, el intercambio cultural es impresionante, al ser mi primer vez en México, vengo como un universitario, dispuesto a aprender de su gente”

 – La respuesta es no .

No me sorprende, pero me entristece un poco, quizás debamos redoblar esfuerzos, quizás necesitemos creer un poco más, quizás todo ese talento que hace batallas de freestyle afuera de metro Bellas Artes necesita ser escuchado por alguien en cuya visión, sus composiciones sean escuchadas al otro lado del planeta. Quizás.

Los MCs de una generación

 Hip-hop music is a symptom of cultural violence, not the cause”, Tomo ésta cita de un ensayo universitario de Standford, y coincido.

Para el mes de julio del 2017, la revista Forbes declaraba que el Hip Hop/R&B sustituía al rock como el género musical más consumido en los Estados Unidos, convirtiéndose así en el más importante de todos, por primer vez.

Entonces, al cabo de algunos años, el HH pasó de ser un fenómeno cultural aislado, cuyo fin principal era servir como el grifo que desahogara el cause de violencia y racismo de principios de los años setenta, para evolucionar en la cara más iracunda de la resistencia del ghetto, y aterrizar en un colchón suavecito formado por alucinantes pilas de dólares. Debe de haber algún proyecto que a GMF le llame la atención sobre de todos los demás :

Los proyectos que más llaman mi atención son aquellos que no suenan a todo lo demás, que no mezclan como el resto de Djs, ir a un nuevo país y encontrar a un rapero que ha sido naturalmente bendecido es de las mejores cosas que me pueden suceder, porque a Jay Z, a Kanye, a Kendrick, a ellos ya los conozco, y todo lo que hacen ya es impresionante, encontremos algo más

 

El alma del vinilo

El break es un elemento básico para cualquier DJ, es el alma intangible que yace dentro del vinil, y aunque antes de la aparición de GM éste ya había sido descubierto, él lo tomó cual diamante en bruto, y lo pulió hasta convertirlo en lo que escuchamos actualmente bajo el show de cualquier astro de la música electrónica (o no).

Quiero imaginar LA cantidad de breaks que Grandmaster ha curado desde hace 40 años. No puedo.

La selección es distinta de país a país, no es lo mismo tocar en Japón que en Chicago. Por supuesto que tengo una “base” de breaks que considero indispensables como Biggie, o AC/DC, pero más bien se trata de sentir a la audiencia, de leer su energía, el propósito de todo es que los ánimos jamás decaigan, que la fiesta nunca pare. Esa es mi tarea en CDMX”.

When you are a King, you gotta look out for your people.

 El 12 de Agosto del 2016, la plataforma líder en streaming de vídeo, Netflix, lanzó “The Get Down”, un drama musical que se sitúa al Sur del Bronx, a finales de los años 70. El eje temático principal de la serie es el nacimiento y desenvolvimiento del hip hop y la música disco visto desde la perspectiva de Zeke & The Get Down Brothers, sobre la persecución del sueño de convertirse en el colectivo artístico más importante de la ciudad.

Para la realización de ésta serie, Baz Luhrmann y Stephen Adly intentaron acercarse en repetidas ocasiones a Grandmaster :

Durante varias semanas recibía mensajes y llamadas a mi oficina de unas personas que decían estar escribiendo el guión de una serie que se trataba del nacimiento del hip hop, pero jamás le tome importancia hasta que algún día un amigo me dijo que era un error no tomar esos mensajes que el productor que me buscaba había trabajado en El Gran Gatsby, lo siguiente que hice fue tomar mi teléfono y contactarlos de inmediato, así fue como empezamos a trabajar juntos”

 Actualmente, proyectos como The Get Down son arma fundamental para que nuevas generaciones tengan una idea más clara sobre el nacimiento y evolución de éste y muchos más movimientos culturales. Le pregunto cómo se siente ser una especie de súper héroe del hip hop, cómo es verse a sí mismo en la pantalla, ver todo su trabajo a la distancia:

“Me siento honrado por tener la oportunidad de vivirlo todo de nuevo, porque ¿sabes?, hay muchas personas que no tienen tiempo de ver su obra de vida terminada, que fallecen jóvenes, en cambio yo he alcanzado otro pico en mi carrera, me siento bendecido y humilde, verdaderamente”

 Ahora puedo comprender que el león más sabio, es aquel que a pesar del paso del tiempo, aun tiene la capacidad de sentirse bendecido.