4:44, Jay-Z. Apologías y Manifiestos.

Si bien no es un producto estrictamente fresco, 4:44, el último trabajo de Jay-Z ha replanteado ciertos parámetros con respecto al Rap moderno. Es bien sabida la importancia de esta figura en el Rap de hace un par de décadas y la fortuna que amasó a través de sus ventas, productora y otra serie de empresas evidentemente redituables, incluso el haberse casado con Beyoncé agregó un par de ceros a su marca. Aunque diría yo, éste proceso restó calidad, quizá paulatinamente, a su trabajo en general. Dejó de ser el Jay-Z qué conocí con un disco pirata de “The Dinasty” o “The Blueprint”. Sí, qué la evolución artística es natural y el Boom Bap no es regla, cierto. También es admitir que el fin justifica los medios y honestamente, no puedo estar más en desacuerdo. Así que no volví a prestarle oído, hasta ahora.

Carter despierta a las 4:44 am y se dispone a escribir una canción de disculpas maritales, arrepentimientos y autocrítica, así nace el nuevo proyecto. Un material de corte personal, apologético y también una declaración de principios, un manifiesto a lo Get rich or die poor. También es un contenido que pone sobre la mesa discusiones añejas sobre el racismo y toda una serie de clichés que atraviesan el tema y definen a una comunidad que Jay considera liberable a través de la acumulación, del black money y la propiedad (además de un gran promotor del uso de Tidal, su plataforma de streaming). Y claro, no podía faltar la polémica disertación entre el Rap clásico y el actual.

Hasta aquí, más o menos queda ilustrado el contenido, con el cual he de decir que no estoy completamente de acuerdo. Sin embargo, éste tiene sustancia y una estructura documental que me ha encantado, la ausencia de singles como tal es suplantada por cortes audiovisuales poderosos y llenos de invitados increíbles como Mahershala Ali, Lupita Nyong’o y Sista Nancy, por mencionar algunos. Además de las influencias profundas y plasmadas en los samples de Nina Simone, Marvin Gaye, Stevie Wonder e incluso Lauryn Hill, dotan a éste de un sonido más cercano al beat arquetípico de la costa este, mismos que siempre han acompañado bien el rapeo conversacional de Jay y en esta ocasión brindan un tono íntimo y emocional.

Me quedo con el corte “The story of OJ” por su profunda crítica al arquetipo del negro “Sambo”, lo que acá llamaríamos “Memín”. Retratando el esclavismo como empresa y posibilidad de acumulación blanca, así como una clasificación cercana a la realidad de los tipos de “negro”, como el “negro de casa” amando sus grilletes y detestando a sus iguales. Además, claro, de la animación espectacular del clip. No así con el manifiesto de la generación de riqueza como único medio de liberación. Como plus, “Moonlight”. Una divertida y mordaz crítica a la industria del entretenimiento. Una mofa de la equivocación en la ceremonia del Oscar cuando dan por ganadora “La la land” cuando “Moonlight” ganó mejor película; todo esto en una parodia de la serie FRIENDS con un elenco integrado únicamente por actores y actrices afro, en donde por supuesto, el humor es distinto.

Fuck Jay Z!