Entrevista: Dj Rosa Pistola En Torreón

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Laura Puentes, mejor conocida como Rosa Pistola, es una dj y diseñadora de origen colombiano, residente actual de la Ciudad de México. Sus sets se distinguen principalmente por la presencia del reggaetón y del trap latino. El pasado 27 de mayo estuvo de visita en Torreón y Cabezas Underground charló con ella previo a su presentación en un conocido bar de la ciudad.

¿Qué sonoridades percibías cuando vivías en Bogotá?

Como es Colombia pues obviamente yo crecí escuchando vallenato, salsa, merengue y reggaetón. Fue la música con la que crecí y la que escuchaba en las minitecas, las minitecas son estas fiestitas que les hacen a los menores de edad, como cuando tienes 12 o 13 años. Lo que está muy padre de Colombia es que ahí aprendes a bailar a muy corta edad: si tienes 12 ya sabes bailar perfecto salsa, merengue o bachata. Esos fueron los ritmos con los que crecí y ya en la adolescencia me volví bien punky, cuando llegué a México tuve varias bandas de punk y tuve mi primer sello que era de puro noise y música experimental. Cuando tuve ese sello, se me presentó la oportunidad de trabajar con el fideicomiso del Centro Histórico y ellos me apoyaban para hacer conciertos gratis en la calle de Regina, donde yo podía proponer a tres artistas por noche y ellos se encargaban de toda la producción. Eso fue muy padre para mí y fue como me empecé a involucrar de forma seria con la música y con mi marca, porque siempre han ido de la mano.

Al llegar a México ¿qué sonidos encontraste?

Pues en esa época empecé a topar que había un chingo de electro, fue como en el 2010 o 2012. No me sentía tan identificada y me costó un chingo adaptarme a las fiestas de México, porque como no era el mismo feeling del baile…por ejemplo, en Colombia nunca nadie está viendo al dj, eso no existe, ver al dj no existe, estás viendo a la persona con la que estás bailando y ya. ¡Llegas al D.F. y todo mundo está viendo al dj! Entonces, yo no entendía que era lo que pasaba con la fiesta, fue difícil adaptarme a eso. Ya después empecé a encontrar los ‘perreos’, empecé a ir y me encantaban, ya de ahí me fui involucrando más en el reggaetón.

¿Cómo decidiste empezar a mezclar y a tocar en fiestas?

En realidad no lo tenía planeado, sucedió de manera muy random. Yo como escuchaba tanto reggaetón iba a los perreos y un día una amiga, que tenía una revista gay gringa que se llama For You, me dijo: “Voy a hacer la primera fiesta en México, ¿no te gustaría hacer como un warm up nada más poniendo un playlist de reggaetón? Y le dije: “Ay no, ¡qué pena! ¿Nada más poniendo música? Déjame aprendo a mezclar en estos días y me lo aviento para esa noche”. Y aprendí a mezclar y toqué esa noche, después de eso a la gente le gustó y me empezaron a contratar un chingo. Tampoco es que sea la gran dj, pero creo que lo que ha gustado de mí es que propongo un ambiente un poco diferente a lo usual del reggaetón tradicional. No nada más por la música que pongo, sino por la forma en qué me expreso cuando estoy mezclando; también en cómo me veo, porque no me veo como una típica reggaetonera, sino que es una mezcla de varias cosas y esa mezcla también se refleja en la música que pongo.

¿Y cuándo te topaste al trap?

Eso fue hace poco, pero no me llamaba tanto la atención hasta que empecé a escucharlo en español y dije “se oye rico”, ahora más que lo mezclan con el reggaetón.  Entonces, fue hace casi bien poquito, hace casi un año fue que me empecé a relacionar con el trap.

¿Qué es lo que escuchas ahorita?

En mi casa, en mi intimidad, cuando me despierto me gusta sentirme feliz; entonces pongo un vallenato. Soy super salsera, si yo pudiera tocar salsa y merengue lo tocaría, pero aquí la gente no tiene ese ambiente. Esos géneros me mueven cosas adentro, es la música que yo escucho en la intimidad. También me gusta un chingo el black metal. Fui bien punky en mi adolescencia, entonces traigo esa subversión, la verdad estuvo muy chido que el punk fuera así en los ochenta con todo lo que y todo lo que expresó. Yo siento que ahora la música más subversiva es el reggaetón: estamos hablando de las cosas reales que nos pasan, lo que nadie quiere escuchar y lo que todo mundo quiere rechazar. Entonces, sí es el género más subversivo  y como más representativo del barrio, y por eso me gusta, porque me siento muy identificada con lo que habla.

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¿Te han cerrado puertas por tocar reggaetón?

Sí, claro, pero no tengo ninguna postura respecto a eso, me vale verga.

¿Por qué crees que se toma esa actitud?

Porque existe ignorancia, deberían de ser más abiertos. Las fusiones son chidas, eso hace que la música se nutra, que crezca. Las colaboraciones… siempre dos mentes van a ser mejor que una. Entonces, yo creo que eso es lo que le hace falta un poquito a los mexicanos: abrir un poquito su corazón, sus oídos y su mente para ser más perceptivos. ¿Y sabes que es también super importante? Aquí no hay tanta cultura del baile como en Sudamérica o en otras lados. Ahorita siento que el mexicano está sintiendo más ganas de bailar pegadito, y ahora que lo está sintiendo se va a abrir en el proceso. Por ejemplo, en Coacalco, que es el barrio reggaetonero de México, no sólo se escucha reggaetón sino también circuit, o rancheras y no dices que el circuit hace que las niñas se embaracen como dicen del reggeatón. O sea, no mames, la música no hace que nadie se embarace.

Por otro lado, internet ha sido importante en tu carrera…

Me ha tocado ser super fan del internet porque ha sido la manera en la que llego a mis clientes. Ya sea a los que les vendo la ropa o ya sea a los que escuchan mi set. Lo que se me hace muy padre del internet es que te da las herramientas para maquillar todo como tú quieras. Entonces te da muchísimas posibilidades de venta y pues el uso y abuso de esas herramientas.

Respecto a tu marca, ¿qué es lo que se maneja en RIP?

Yo hago las prendas, las producimos, las diseñamos. Más allá de ser diseñadora me gusta decir que soy comerciante, porque no considero que sea una buena diseñadora ni nada de eso. En lo que soy buena es vendiendo y promoviendo otros proyectos. En la tienda manejamos casi 15 diseñadores, son proyectos independientes de México, no sólo del Distrito Federal, manejo de varias partes del país.

¿Qué papel crees que juega la vestimenta en el desarrollo de una subcultura urbana?

Pues a mí todo lo que me inspira y me motiva a hacer ropa y a crear estilos es la música. Entonces pues va totalmente ligado, va de la mano, es parte de la estética, del feeling, de cómo te manejas. Eso se me hace super padre, super bonito y super divertido para combinar, entonces le juego mucho a las dos cosas.

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¿Qué es lo más surrealista que te ha pasado en la Ciudad de México?

¡Verga! ¡Es que todo lo que uno cree que no va a pasar en el mundo pasa ahí! ¡Está muy loco! Pero sí me causa mucha ternura, como que cada día es una aventura, uno ya no sabe que esperar del día. Entonces, eso es muy padre porque creo que ese tipo de detalles en la vida es lo que ha hecho que no me vuelva tan cerrada sino que me despierte con una actitud más abierta a ver que va a pasar hoy y creo que eso se refleja en muchas aspectos de mi vida: no soy cerrada con la gente que conozco, ni con la música que escucho, ni con las cosas que consumo. Trato de obtener lo mejor de cada cosa que topo.

¿Habías recibido información sobre Torreón?

Sabía que era como desértico. Obviamente mucha de la información fue de la violencia por la que pasó hace algunos años y que le pegó duro. Entonces tenía muchas ganas de venir a conocer cómo estaba la onda porque para empezar, cuando pasan cosas así en una ciudad se detonan muchas otras como en la juventud; por ejemplo, siempre digo que mucho del talento que me gusta, que encuentro, es del Estado de México y es muchísimo porque son zonas de alta violencia. Como son chavos que no pueden salir de fiesta porque no hay lugares a donde ir, se encierran en sus casas a hacer sus proyectos de música, de arte o de lo que sea. Entonces se enfocan a cosas creativas y eso es lo que a veces detona de positivo la violencia. También tenía ganas de venir a ver que estaba pasando aquí después de lo que me habían contado.  Tengo muchas ganas de ver como se pone en la pista de baile, tengo muchas ganas de ver como bailan aquí porque en todas partes bailan diferente.

Colombia vivió también algo parecido…

Sí, de hecho yo me vine a México en parte por toda la violencia que había. Yo toda mi juventud la tuve que vivir casi encerrada en mi casa. Yo nunca tuve permiso de quedarme a dormir en la casa de una amiguita porque ponían bombas todo el tiempo en Bogotá. Era muy hardcore y varias veces me tocó llegar a mi casa y ver todo reventado, todo hecho mierda y sí es loco eso. Genera otras vibras y otras perspectivas para mí vivir en el Distrito Federal, aunque es caótico y surrealista, es super tranquilo para mí. A pesar de que vivo en el gueto, porque vivo en la colonia Guerrero, a mí no me da miedo llegar sola a mi casa a las cinco de la mañana ¿sabes? En cambio, en Bogotá no podría ser, allá la violencia está bien loca.

Gracias a WacoMX y a Agua Dulce, por todas las facilidades para realizar esta entrevista.

Twitter: @BeatsoulRdz